by MesserFaden
12.02.2021

Sobre vinos

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años de experiencia y primeras impresiones.

Cuando aún usábamos la futura decidimos dedicarle más tiempo, si cabe, al mosto fermentado. En vez de dedicarle el paladar y el olfato al interior de la botella, esta vez empleamos la mirada en su exterior. La botella es la única manera de conocer un vino por primera vez, y la etiqueta acapara en ese escaneo la mayor parte de la atención. Con este ejercicio de análisis se buscaba investigar si las elecciones de diseño de las etiquetas de vino consiguen comunicar acertadamente la personalidad del líquido que contienen.

Se parte de una serie de reglas de diseño en el nivel más básico y primitivo, como la asociación de tipografías con serifa a lo clásico, el uso de recursos de imprenta como el goldfoiling o el letterpress para productos más premium e incluso la apuesta por modificar la clásica botella de vino y realizar un nueva propuesta en vidrio como algo exclusivo. Estas presunciones son reglas no escritas que establecen las bases del diseño y a partir de las cuales es posible crear un lenguaje visual acorde al producto, el público, finalidad y más. El diseño es una gran herramienta de comunicación precisamente porque es consciente de que esta relación invisible entre lo que vemos y lo que pensamos existe, y la emplea a su favor para ser más efectivo.

Esquema de análisis

Se han establecido dos categorías que analizan los recursos gráficos elegidos:

  • Recursos gráficos.
    • Tipografías Serif clásica, Tipografías Serif moderna, Tipografías Sans Serif, Ilustración, Modificación de la botella, Efectos de papel.
  • Colores.
    • Monocromáticos, Cálidos, Fríos.

Y a partir de un ejercicio de aproximación intuitiva se distinguen seis tipos de personalidad en las que enmarcar los vinos, determinadas tanto por el tipo de uva, años de la bodega, forma de cultivo, etc. como por la posición que comunican a través de sus elecciones de diseño. Un vino puede tener mas de un punto de contacto en este apartado, manifestando así múltiples personalidades que, en este caso, le aportan complejidad y matices a su personalidad.

  • Personalidades
    • Histórico, Tradicional, Artesanal, Ecológico, Disruptor, Vanguardista.

En la parte superior, los vinos elegidos. Una selección de bodegas históricas y más recientes con propuestas de todo tipo en el mundo vinícola. En el aro exterior, vinos tintos Crianza, en el central tintos Reserva y en el interior, vinos blancos.

Conclusión

La infografía desvela la existencia de cuatro mundos diferenciados:

Clásicos con argumento

«Vinos clásicos con argumento sostenible sobre ese clasicismo debido a que se sustentan sobre el argumento esencial del tiempo que llevan produciendo vino. El tiempo y el buen hacer son sin duda su mejor aval.»

Tradicionales como genérico

«Marcas que utilizan el clasicismo como argumento aséptico tratando de comunicar en un código común, si bien generalmente sin personalidad definida.»

Vanguardistas

«Vinos que comunican de una manera alejada de cualquier criterio o territorio conocido para el consumidor clásico de vino. Son un soplo de aire fresco, donde la personalidad juega un papel predominante.»

Obvios

«Vinos que pretenden por imitación muchas veces forzada vivir en un mundo transgresor pero la obviedad del mismo les resta credibilidad y hace que la atención del cliente se desplace hacia la originalidad del nombre o el packaging obviando el conjunto del producto.»

Recuperamos este ejercicio de observación y clasificación para hablar de la estrecha relación que existe entre lo que se ve y lo que se siente, una relación generada gracias a los códigos invisibles y comunes de nuestra cultura y experiencia. Cada elección genera una consecuencia en la imagen de marca, en la personalidad que se transmite y, finalmente, en la elección que se basa en el «amor a primera vista«.

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